Hace tres años esto empezó como un hobby. Hoy es el trabajo que amo hacer todos los días.

Todo arrancó por curiosidad mía: quería saber qué había más allá de "un perfume". Probando muchísimas fragancias distintas fui afinando la nariz, y de paso dejé de gastar plata a ciegas en botellas enteras que me encantaban un mes y al otro ya no usaba. Ahí entendí que el decant no es "un perfume más chico": es la forma inteligente de conocer perfumería real antes de comprometerte con un frasco entero.

Desde entonces me dediqué a traer a Argentina fragancias difíciles de conseguir acá: nicho, diseñador y líneas de alta gama que compro personalmente en Estados Unidos, eligiendo cada novedad según lo que mis clientes piden y lo que yo mismo pruebo antes de ofrecerlo. Nada entra al catálogo porque "está de moda". Entra porque vale la pena.

Con el tiempo muchos clientes se volvieron habituales, y eso me permitió conocer sus gustos al detalle: qué notas les gustan, qué evitan, qué buscan para cada ocasión. Así las recomendaciones dejan de ser al azar. Sé qué te va a gustar antes de que lo pruebes.

La etiqueta, la presentación, la comunicación y cada decant que armo pasan por mis manos. No hay depósito ni equipo grande atrás: soy yo, con mi papá ayudándome con la logística de los envíos. Eso significa que cuando hablás con Pure Decants, hablás conmigo. Y cuando llega tu pedido, sabés que alguien lo armó pensando específicamente en vos.

Si tenés dudas, buscás algo puntual o querés que te recomiende según lo que te gusta, escribime. Para eso estoy.